Hoy quiero hablar de un tema delicado y deseo hacerlo desde el respeto a las diferentes opiniones, pero creo que igualmente heriré algunas susceptibilidades.

Muchas veces hay una línea muy delgada entre lo ético (lo que creemos que es lo correcto para unos) y el maltrato (las consecuencias que eso que hemos hecho por creer que es ético, tienen sobre otros).

En este camino de la dieta cruda, como en todos los caminos, me he encontrado diferentes tipos de persona. Pero todas tienen algo en común: aman con locura a sus peludos y quieren mejorar su vida y su salud, y saben que la alimentación es un pilar fundamental para lograrlo. A mis talleres y charlas vienen personas de todo tipo. Personas que comen carne, personas que casi no comen carne y hasta veganos que lo pasan un poco mal por motivos éticos. Pero su sentido de la ética está perfectamente desarrollado y saben trasladarlo y adaptarlo a las diferentes situaciones. Todas ellas tienen otra cosa en común: han comprendido que lo natural, lo ideal y lo bueno para sus peludos es darles la alimentación que les corresponde. Han entendido que perros y gatos son carnívoros; aunque el primero pueda ser “omnívoro oportunista” es un carnívoro ante todo y el segundo es un carnívoro estricto. Han entendido que darles una dieta diferente no solo le provocará deficiencias nutritivas importantes, sino que será un agente causal directo del deterioro de su salud y de enfermedades de diferentes tipos. Han entendido también que el equilibrio de la naturaleza se sustenta en delicadas cadenas tróficas y es por eso que entienden que la ética y los valores varían con el sujeto implicado. Un caballo es un herbívoro y no debemos matar a otros animales para alimentarle. Sería anti-ético pretender que comieran carne por el solo hecho de que a mí me gusten mucho las plantas y quiera salvarlas. Muy bien, lo que es bueno para el pavo es bueno para la pava. Es anti-ético alimentar a un carnívoro con plantas por el solo hecho de que a mí me gusten mucho los animales y quiera salvarlos.

Privar a un animal de su forma de alimentación adecuada, de forma consciente, es someterlo a un tipo de maltrato. Privar a un animal de su principal forma de sustento basados en la idea de que así ahorramos el sufrimiento de otras especies es una idea que no tiene sentido. “Prefiero no darle carne a un carnívoro para no causar sufrimiento a su presa” es igual a decir  “prefiero causar sufrimiento y enfermedades nutricionales a mi pequeño compañero carnívoro pero salvar a su presa”.

Quiero ser muy clara: es anti-ético alimentar a un carnívoro como si fuese un herbívoro basados en un amor por las demás especies. Lo mejor en este caso, y lo que recomiendo encarecidamente a quienes no quieran dar carne a un carnívoro, es que no tengan carnívoros en casa. Pero tenerlos para someterlos a una vida entera de carencias nutricionales “a consciencia”, es decir, sabiendo que deben comer carne pero “eligiendo” no dársela, no es correcto.

Quiero seguir siendo muy clara: la proteína animal y la proteína vegetal no son iguales. La grasa de origen vegetal y la de origen animal no son iguales. No importa que la soja tenga un porcentaje de proteína altísimo. Es proteína no aprovechable por un carnívoro. Si lo fuera, los carnívoros, que no serían ya tales, lo tendrían mucho más fácil. Es mucho más fácil comer hierba que tener que esperar días para intentar cazar una presa. Es mucho más fácil pastar que buscar, perseguir y pillar una presa. Y la naturaleza es muy sabia. Si fuera lo mismo, ya hace miles de años que los carnívoros hubieran elegido esta forma mucho más sencilla y menos costosa de alimentarse.

Veganos y vegetarianos del mundo (yo misma he sido vegetariana durante 5 años): por favor, si no les parece ético comprar carne para vuestros perros y gatos, lo mejor que podéis hacer es buscar otro tipo de mascota. Pretender que se amolden a vuestras propias necesidades nutricionales no solo es una ilusión, es pretender que cambie su biología y su naturaleza en pro de vuestros propios ideales humanos.

La línea entre lo ético y el maltrato es muy delgada y si elegís, a consciencia, tener como compañero a un pequeño carnívoro, lo ético es que lo alimentéis como lo que es.

Aunque mi artículo se ha enfocado más en mi opinión sobre las dietas veganas de perros y gatos, aquí podéis encontrar un artículo muy interesante de la Dra. Karen Becker, en el que profundiza en el tema de la diferencia entre las proteínas de origen animal y las de origen vegetal y otros temas relacionados.

 

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