Esta es una de las preguntas que me hacen con mayor frecuencia, junto a la de: «Y, ¡¡¿cómo hago para que deje de comer caca?!!»

Recientemente me llegó una consulta de una seguidora desesperada porque uno de sus perros no deja de comer caca, a pesar de tener una dieta variada y de calidad. Entiendo perfectamente la frustración: es un hábito desagradable, pero ¡es más común de lo que imaginas! Hoy quiero contarte por qué ocurre y qué puedes hacer al respecto.

¿Por qué los perros comen caca?

La coprofagia (así se llama este comportamiento) tiene varias causas posibles:

  1. Instinto natural: En la naturaleza, algunos canes limpian su entorno comiendo caca para evitar atraer depredadores. Es un comportamiento instintivo que heredaron de sus antepasados.
  2. Curiosidad o aburrimiento: Los perros son exploradores natos. Si no tienen suficiente estimulación mental o física, podrían entretenerse con lo que encuentren, incluso caca.
  3. Desequilibrio digestivo: Aunque les des una dieta variada, si su flora intestinal no está equilibrada, podrían buscar nutrientes o bacterias en las heces para compensar.
  4. Hábito aprendido: En algunos casos, un cachorro lo ve como algo normal y sigue haciéndolo en la adultez.

 

¿Qué puedes hacer para reducir la coprofagia?

  1. Asegúrate de que su dieta sea variada y equilibrada: Aunque ya lo estés haciendo bien, un refuerzo nunca está de más. 
  2. Introduce probióticos: Esto ayuda a equilibrar la flora intestinal y puede reducir su necesidad de buscar nutrientes en lugares no deseados.
  3. Limpia rápidamente el entorno: Evitar que tengan acceso a las heces es una solución sencilla pero efectiva.
  4. Ejercicio y estimulación mental: Más paseos, salidas a la naturaleza, paseos en libertad y hacer del paseo un momento de disfrute conjunto, es decir, contigo, pueden mantenerlo ocupado y reducir el aburrimiento. Algo que veo mucho en los parques para perros es a los tutores conversando entre ellos y los perros aburridos dando vueltas en un área pequeña y con acceso a las cacas de otros perros.
  5. Levadura de cerveza y complejo B: muchas veces el hábito se reduce o incluso resuelve suplementando con vitaminas del grupo B (la levadura de cerveza es rica en estas vitaminas). Pero es cierto que hay casos en los que nada funciona 🙁

Recuerda que no están «portándose mal»

Aunque es un hábito desagradable para nosotros, los perros no lo hacen para fastidiarnos ni por mal comportamiento. Es una forma natural de explorar el mundo o de lidiar con sus necesidades.

Espero que este post te ayude a entender un poco mejor este comportamiento y a manejarlo con más tranquilidad.

Dato interesante: ¿Por qué los gatos no suelen comer heces?

La coprofagia es extremadamente rara en gatos debido a:

  1. Diferencias evolutivas y de comportamiento:
    • A diferencia de los perros, los gatos son cazadores solitarios y no tienen un comportamiento carroñero tan desarrollado. Mientras que los antepasados de los perros (como los lobos) a menudo comían lo que podían encontrar para sobrevivir, los gatos han evolucionado como depredadores estrictos que prefieren presas frescas.
    • Además, los gatos son animales extremadamente higiénicos, y su instinto de limpieza los lleva a enterrar sus heces en lugar de interactuar con ellas.
  2. Metabolismo eficiente:
    • Los gatos son carnívoros obligados, lo que significa que obtienen la mayoría de los nutrientes esenciales directamente de la carne de sus presas. Su metabolismo está diseñado para absorber eficientemente esos nutrientes, por lo que no suelen tener deficiencias nutricionales que los impulsen a buscar algo en las heces.
    • En contraste, un perro puede tener una dieta más variada y menos especializada, lo que a veces lo lleva a explorar las heces como una fuente potencial de nutrientes o bacterias beneficiosas.
  3. Falta de estímulo exploratorio:
    • Los gatos interactúan con su entorno de manera más limitada que los perros, especialmente en lo que respecta a olores o sustancias desconocidas. Su sensibilidad olfativa también podría disuadirlos, ya que las heces contienen compuestos que los gatos pueden percibir como desagradables.

En conclusión, la biología, el instinto y los hábitos del gato hacen que la coprofagia sea casi inexistente en ellos. Sin embargo, si un gato llegara a mostrar este comportamiento, podría ser una señal de estrés, aburrimiento extremo o un problema médico que requeriría atención veterinaria.

Las heces contienen diversos compuestos químicos que los gatos pueden percibir como desagradables debido a su sistema olfativo altamente sensible. Algunos de estos compuestos incluyen:

1. Ácidos grasos volátiles (AGV):
  • Las heces contienen ácidos como el ácido butírico, propiónico y acético, que se generan durante la fermentación de los alimentos en el intestino grueso.
  • Aunque estos compuestos pueden ser atractivos para animales con un comportamiento carroñero como los perros, los gatos tienden a evitarlos porque los asocian con descomposición y materia orgánica en mal estado.
2. Amoníaco:
  • El amoníaco es un subproducto del metabolismo del nitrógeno en el intestino y se encuentra en las heces y orina.
  • Este compuesto tiene un olor fuerte y acre que resulta aversivo para los gatos, ya que está relacionado con suciedad y posibles contaminantes.
3. Escatol e indol:
  • Estos compuestos aromáticos, que provienen de la descomposición de triptófano (un aminoácido), son responsables del olor característico de las heces.
  • Los gatos perciben estos compuestos como desagradables, lo que contribuye a su aversión hacia las heces.
4. Sulfuros volátiles:
  • Estos compuestos, derivados del metabolismo de ciertos alimentos ricos en azufre, generan olores intensos que los gatos encuentran repulsivos.
  • Por ejemplo, los sulfuros se asocian a la descomposición y desechos, lo que los gatos evitan instintivamente.
5. Feromonas de marcaje y señales químicas:
  • En las heces de otros animales (particularmente de su misma especie), los gatos pueden detectar feromonas que indican territorialidad o estrés. En lugar de consumirlas, estas señales químicas son interpretadas como mensajes olfativos que desencadenan un comportamiento de evitación o respeto.

En resumen, el agudo sentido del olfato de los gatos y su aversión natural a compuestos volátiles y señales químicas presentes en las heces hacen que estas no resulten atractivas para ellos. Este mecanismo forma parte de sus instintos de supervivencia, orientados hacia la limpieza y la caza de presas frescas.