En el post de hoy voy a contaros los trucos más sencillos para llevar de mejor manera el tema de las vacaciones y dieta BARF.

Muchos cuidadores de BARFeros viajeros se enfrentan a los períodos vacacionales con un poco de angustia y preocupación, porque no saben si podrán irse con sus peludos tranquilamente. Cuando piensan en las vacaciones y dieta BARF se estresan y muchos hasta se plantean no viajar. Y la verdad es que cada vez más y más alojamientos aceptan a nuestros compañeros, lo cual es una maravilla para quienes ansiamos compartir este tiempo con ellos.

Además de los que ya son BARFeros y se preocupan, me entristece ver que hay personas que están convencidas de que quieren dar dieta BARF a sus peludos, pero no terminan de dar el paso porque viajan mucho y les asustan tanto la logística como el impacto en su salud.

Lo primero que hay que saber es que hay varias alternativas que dependen tanto del viaje (a dónde vas, qué encontrarás allí, etc.), como de tu peludo (básicamente de cuán sensible es al estrés causado por los viajes o a los cambios de alimentación).

Vamos a analizarlas una por una, ofreciendo trucos prácticos para resolverlos:

Dependiendo del tipo de viaje:

a) Viaje a un sitio con congelador y acceso a supermercados o carnicerías:

alojamiento con perros

Este es el caso de cuando, por ejemplo, nos alojaremos en una casa rural o Airbnb, piso de vacaciones, etc. y es el más sencillo. Simplemente busca en google los supermercados o carnicerías más cercanos a tu alojamiento y haz tu compra allí normalmente para el tiempo que estés en el destino. Una opción para evitar tener que esperar 24-48 horas de congelación los primeros 2 días, es comprar carnes ultracongeladas el día que llegues y dejar que descongelen durante el día. Luego puedes comprar carnes frescas y congelar porque ya tendrás suficiente carne (ultracongelada) para las primeras 24-48 horas.

b) Viaje en autocaravana o furgoneta, a un sitio donde no sabes si encontrarás carnes adecuadas o si tendrás congelador, o cuando le dejas en una residencia donde no te aceptan que les dejes el alimento crudo, etc.:

vacaciones en autocaravana

En este caso tienes 2 opciones:

b.1) La que yo prefiero:

Busca una marca de alimento húmedo (latas, salchichas, etc.) o alimento deshidratado (del que se rehidrata con agua) de buena calidad. Hoy en día hay muchas marcas con buenas proporciones de ingredientes, naturales y con la menor cantidad de aditivos químicos o conservantes. Las pueden complementar con verduras frescas y otros complementos nutritivos que se consiguen en cualquier parte.

b.2) La más práctica

Llevarte una bolsa del pienso que mejor le sentaba antes de hacer el cambio a BARF. En este caso, es posible que te veas tentad@ a comprar un pienso “mejor”, diferente al que le dabas, pero lo mejor es escoger uno que ya sepas que le sienta bien. Aunque esta no es la mejor opción, piensa que si te vas de viaje en total unos 30 días al año (bien sea en un solo viaje o repartido en viajes más cortos), tu pequeño BARFero viajero tendrá el resto del año (335 días) una dieta BARF adecuada. En este caso, te recomiendo también que des algún complemento que supla las carencias del pienso (en el caso del verano, ¡es muy importante el agua! para esto puedes preparar o incluso comprar en el supermercado caldos para adicionar al pienso, por ejemplo). (Si quieres aprender a elegir un pienso o lata y a complementarlo de forma adecuada, echa un vistazo al Curso de Alimentación basada en Piensos).

Dependiendo de la sensibilidad de tu peludo a los cambios de alimentación:

a) Peludos “todo terreno”:

perro mordiendo un zapato

Estos son los peludos que casi nunca se ponen malos, aunque cambien de tipo de alimento (o se coman la basura, un pájaro muerto, cacas, entre otros). Este caso es muy sencillo porque podemos llevar de vacaciones el alimento que sea más práctico y volver a la dieta habitual cuando lleguemos a casa.



b) Peludos un poco sensibles:

perro enfermo

Estos son esos peludos que a veces se ven un poco afectados, las heces cambian con el cambio de alimento, pero que pronto se adaptan al nuevo alimento. En este caso lo ideal es cambiarles la dieta con antelación (al menos una o dos semanas) al viaje, para que el peludo se vaya acostumbrando y que cuando llegue el día del viaje, su sistema digestivo ya se haya adaptado al nuevo alimento.

c) Peludos muy sensibles:

Perro con manta
Photo by Matthew Henry on Unsplash

Estos son los peludos que ante pequeñas variaciones de alimento o incluso con el estrés de un viaje, manifiestan molestias gastrointestinales. En este caso, tenemos que ir con cautela, y lo ideal sería que no le cambiaras la dieta, por lo que si puedes elegir, busca destinos que tengan congelador o donde puedas comprar lo que come normalmente fácilmente. Si el problema es la residencia, cada vez más residencias aceptan este tipo de alimentación, busca opciones que seguro encuentras una adecuada. Pide recomendaciones en los grupos BARFeros que siempre hay alguien que conoce a alguien y te podrá ayudar. En caso de que no puedas mantener su dieta igual, te recomiendo que a estos peludos les cambies la dieta al menos un mes antes de irte para que se adapte lentamente.

Otras consideraciones:

  • Que no te preocupe que tu perro “no va a querer el pienso” porque le gusta mucho su dieta BARF. La mayoría de los perros y gatos no tienen ningún problema en volver a comer pienso unos días. Piensa que para ellos es un cambio a comida llena de saborizantes y aditivos y que suele gustarles muchísimo (como la comida rápida para nosotros). Si tu querido compañero es muy tiquis miquis, entonces prueba a cambiarle antes de irte de vacaciones (un par de semanas antes) para que se vaya acostumbrando.
  • Igualmente para peludos poco o muy sensibles, haz el cambio antes de irte (al menos un par de semanas). Esto le dará tiempo a su sistema digestivo de adaptarse y, en caso de presentarse diarreas u otros percances, sucederá estando en casa y no cuando estés fuera.
  • Ten en cuenta que sin importar lo resistente que sea tu peludo, es muy posible que la consistencia de las cacas cambie al cambiar el alimento. Si esto pasa no te alarmes. Es posible que vuelva a cacas más grandes y más sueltas (suaves). Si tienes dudas con respecto a las heces de tu peludo, consulta el post ¿Es normal la caca de mi perro?. De todas formas mantén la vigilancia y ante cualquier duda llévale al veterinario.
  • Si vas a un sitio con congelador, puedes llevarte uno o varios tupper con caldo de huesos congelado, para tenerlo a mano en caso de que lo necesites.

Espero que esta guía te resulte útil para estas vacaciones y, sobre todo, que lo paséis muy bien con vuestros peludos.

¿Y tú, eres un BARFero viajero? ¿Tienes algún truquillo? Compártelo en los comentarios que seguro que le será útil a otros cuidadores como tú 😉


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